A veces pensamos que no hay muchas personas que piensen como nosotros. No es que crea que lo que pienso en lo correcto y que el resto está equivocado. Lo digo en el sentido de encontrar personas con ganas de hacer algo para cambiar la situación actual. Esto lleva a que, muchas veces, nos quedamos en las ideas y no nos animamos a concretarlas. El ciclo de cine fue una idea llevada a la práctica, que provocó que destierre: "hay pocas personas que sueñan cambiar la realidad". Es muy gratificador no sentirse solo. Eso nos llena de esperanza y renueva las energías.Más allá de no pensar todos iguales, todos estábamos por algo, y todos queriamos cambiar, tal vez de distintas formas, la situación actual.A veces, pienso cómo pueso cambiar, entonces digo: desde mi lugar, desde el lugar de docente. Imagino una escuela rural, imagino una escuela de provincia. Pero después pienso: no, no es necesario, hay chicos que necesitan de vos no tan lejos...Mis prácticas las realicé en la escuela primaria nº 7, una escuela bien ubicada pero a la que asisten chicos con muchas necesidades. Creo que fue la mejor opción, el cariño de esos chicos fue enorme. Me dió mucha pena que sea solo un año. En ese momento sentí que no estaba equivocada en hacer magisterio, no hay nada más gratificante que el cariño de los chicos, de sentir que pudiste darle algo, aunque sea mínimo.Este año trabajé como maestra integradora en una escuela ubicada a cinco cuadras de Monteverde, cerca de un arroyo. Mi tarea era ayudar a Andrés en el aula, a que interprete las consignas. Fue muy difícil para mi la tarea, no por Andrés, sino porque no podía antender a los demás chicos que también necesitaban ayuda. Un día un chico me abrazó y comenzó a llorar porque su mamá estaba enferma. Ese chico, como muchos otros recurrían a mi, me consultaban y no podía evitar intervenir. Me di cuenta que deseaba realmente estar al frente de una clase. Seguramente no será fácil, seguramente no podré solucionar todo y muchas veces me equivocaré, pero tengo ganas de hacerlo, y creo que desde ahí también puedo contribuir al cambio.De todos modos, me gustaria hacer algo más, siento que tengo que involcrarme, porque no quiero quedarme en el discuros, en las ideas, el dilema es qué puedo hacer, cómo.El ciclo de cine me dio la posibilidad de conocer personas maravillosas, de renovar la esperanza, de aumentar las ganas de cambiar. Hoy siento que somos muchos los que sentimos esas ganas y entonces no me siento solo, pienso que es posible.Gracias por la posibilidad.Gracias por escucharme, y hacerme sentir que lo que digo es valioso.Gracias por respetar los silencios (porque a veces necesitamos un tiempo de reflexión).Gracias por compratir las ideas con el resto.Gracias por la confianza, el cariño y la buena onda que siempre demostrás.Fue un gusto asistir al ciclo de cine. Cuando no podía ir lo lamentaba. Me sentía cómoda, sentía que aprendía muchísimo del resto. Además, muchas veces encontraba en los demás las palabras que no tenía para expresar aquello que habíamos visto. Por todo eso: GRACIAS ALEJANDRO!!!
Graciela.
