El ciclo de cine debate y mate, una mirada

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El ciclo de cine debate y mate, una mirada

De este año me llevo una grata alegría, pudimos construir un espacio de dialogo y respeto mutuo entre diferentes compañeros, estudiantes, trabajadores del supermercado y docentes. Articular la experiencia en el sindicato, con su bella sede nueva, que es el esfuerzo de años de lucha, como todo lo que consiguieron los trabajadores en este país y en el mundo; es de una gran significatividad y simbolismo, pues representa una herramienta para la defensa de los intereses de los trabajadores de la educación, intereses que no son más que los que defendieron los trabajadores a principios de siglo; el lema era “Pan y Rosas” como el titulo que dio comienzo a nuestro ciclo, la defensa por las condiciones materiales de vida y la belleza, la cultura y el arte que siempre nos fue relegado y que hoy en Quilmes empezó a re-vincularnos, a forjar esas bellas ideas libertaria de que un sindicato es un lugar para lucha pero también para la cultura que tiene que ser parte de la vida de los obreros y no una mera herramienta para la lucha económica. Además de brindar un ejemplo de que se pueden abrir espacios para la reflexión y para repensar la política y el mundo que nos toca vivir, siendo protagonista de la experiencia, empezando a salir de la pereza y la inercia, a romper la individualidad y la soledad a la cual nos han llevado.
Romper el miedo, esa nueva religión que hay que profesar, a practicar la solidaridad y el dialogo, lo colectivo, sobre lo cual el sistema dominante ha declarado que es el “Fin de la Historia”, que se acabaron los metarrelatos emancipadores, “es la muerte del pensamiento critico”, “Hay que resignarse a lo que te toca en suerte”.
Pero la vida demuestra lo contrario, la inmensa necesidad humana que tenemos de vernos con el Otro, de escucharnos, de sentirnos Humanos y queridos; hace que sea imposible querer hundir el inmenso amor que tenemos por la libertad y la igualdad, nuestros sueños, nuestras utopías que jamás serán sepultadas mientras estemos vivos.
Estudiar, trabajar y organizar pacientemente más prácticas colectivas, por dentro y por fuera de los chalecos de fuerza que son las instituciones podría ser el camino hacia una nueva sociabilidad en que nos veamos cara a cara como humanos luchando por un mundo bello lleno alegría y de vida para todos.

Alejandro, Fidel de la Fuente.
Diciembre del 2009

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