Balance ciclo de “cine, debate y mate”
La cultura es aquello que hace al uso y costumbres de la sociedad, grupo o tribu, es todo aquel lo que se manifiesta como identidad colectiva. Pero muchas veces hay situaciones en donde la barrera cultural es transgredida, desbordada para convertirse en un lenguaje universal. Para que esto suceda, esta vez, el cine fue una herramienta muy útil. Este lenguaje universal, hablado por todos los seres humanos compartido hasta los más ínfimos detalles; nos obliga a pensar, debatir e incluso a cuestionarnos, cual es nuestro lugar en el mundo. ¿Somos simples espectadores? ¿Somos participes activos? ¿Somos parte de la historia o construimos un todo?
Lo que entendí o saco en limpio es “que todo pasa en todos lados” ¿Qué quiero decir con esto? Que Yo puedo ser una maestra de Oaxaca, una aborigen Aymara, una Obrera de Zannon, una alienada de “Tiempos Modernos”, gerente de “Recursos Humanos” una Rosetta o más bien una Lourdes, cualquiera de esos puedo ser Yo.
En la primera parte del ciclo, la idea central que desarrolle, fue que el ser humano, a pesar de sus diferencias y similitudes, puede hacer bandera de su causa y tener esa asombrosa capacidad de asamblea permanente, como el caso de “Guerreros del Arcoiris”, “Fasinpat”, “Oaxaca”, como el pueblo, una fabrica quizás puedan despertar una consciencia tal, que pueden gobernarse a si mismo, por el hecho de ser un todo heterogéneo pero con un fin en común, palabras demasiado simples para describir lo que aprendí.
En la segunda parte del ciclo, fue un poco más chocante, me descubrí en más de un personaje, despertando en mí la responsabilidad de saber, hasta que punto el trabajo deja de ser tal y se convierte en un lento pero efectivo proceso de brutalización, de alienación, de tergiversación de los valores humanos. Cuando el Otro deja de ser humano y se convierte en un obstáculo para llegar a lo que deseo llegar. Todo este proceso me deja un interrogante abierto ¿Qué puedo hacer?, por ahora con esto basta, es mi primer paso, el primer eslabón hacia otro nivel.
Por suerte aprender y evolucionar permanentemente es una condición innata del ser humano, así que aún puedo aprender más, mucho más.
Gracias, a todos y cada uno de aquellos que participaron de este ciclo.
Me despido, revindicando el poder de la palabra, oral o escrita, que si bien su contenido literal es dejado en el olvido, deja muchas veces una cicatriz imborrable.
Andrea Vicezar
1 comentarios:
Andrea:
Siempre podemos aprender y seguro que vos lo haces. Pero es importante que sepas que vos estas enseñándonos todo el tiempo, que tenes no sólo una gran capacidad sino que además la sensibilidad que a muchos les hace falta. Realmente fue un honor compartir el ciclo con vos.
Te quiero! y GRACIAS.
Graciela
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